No sé si somos muy conscientes de la época en la que vivimos y en la manera en que está cambiando la forma de relacionarnos, de comprar, de trabajar, de viajar, …
Estamos ante una revolución tan grande como cuando se descubrió el fuego o se inventó la rueda.
La tecnologÃa y el desarrollo de internet han cambiado nuestras vidas, y todavÃa lo harán más y más rápido en los próximos años. Los cambios que históricamente se han producido con criterios de crecimiento lineal han pasado ya hace algunos años a ser exponenciales, y todavÃa estamos en el inicio de la curva exponencial.
¿A dónde nos llevará todo esto? No es mi objetivo en este artÃculo el ser futurólogo y además quiero centrarme en mi especialidad que son los espacios corporativos. Me preguntaba hace unos dÃas el director de una conocida revista económica ¿cómo serán las oficinas del futuro? Le conteste cuestionando el hecho de que ni siquiera sigamos utilizando el término oficinas. El gran cambio en los espacios corporativos es que el trabajo ha pasado de ser un lugar al que se iba, a ser una actividad. El trabajo como lugar, heredado de la época industrial (vas donde está la maquina), fue el generador del término oficinas, que ahora nos replanteamos.
El futuro de la oficina, seguramente es que no habrá oficinas como tales, sino espacios satélite, distribuidos, que se destinarán a las actividades que no puedan realizarse en otros lugares, espacios conectados, que promuevan la creatividad, que permitan ser más productivo y sobretodo que faciliten la vida del profesional y le haga más feliz.